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miércoles, 2 de mayo de 2012

La tentación vive arriba (The seven year itch)


FICHA TÉCNICA
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder y Alex Axelrod
Actores principales: Tom Ewell, Marilyn Monroe, Oskar Homolka, Carolyn Jones…
Año: 1955    
Duración: 105 minutos


¡Retomamos las reseñas de películas! He visto bastantes pelis en casa, aunque no he ido demasiado al cine en los últimos meses. Sí que me gustaría recomendaros, si estáis a tiempo de verla en el cine, una bonita película francesa titulada Intocable.

Sin más preámbulos, os hablo de la película que traigo hoy: La tentación vive arriba. Quizá se trate de uno de los films más icónicos de la historia del cine, donde podemos ver a Marilyn en todo su esplendor. El vuelo de su falda blanca es un símbolo sexual de la época, que fue acogido con entusiasmo por algunos y con reticencias por otros. ¿Cuántas veces ha sido homenajeada esta escena?
Este vestido blanco ha sido subastado por una enorme cantidad de dinero

Richard Sherman (Tom Ewell), un editor de textos de mediana edad, se despide en la estación de tren de su mujer e hijo, que van a pasar el verano en Maine. Él debe quedarse en Manhattan para trabajar. Cuando regresa a casa, a pesar de haberse planteado unas vacaciones tranquilas, conoce a una joven rubia de nombre desconocido que le traerá de cabeza. La frescura y candidez de la chica harán que Richard se deshaga en atenciones con ella, pero se sentirá continuamente culpable por sus sentimientos.
Richard se despide de su mujer y su hijo

El guión original, escrito por Alex Axelrod para el teatro, contemplaba la infidelidad manifiesta del protagonista. De hecho, Tom Ewell representó a este personaje infiel en el teatro y no lo hizo así en el cine. El Código Hays imponía una fuerte censura sobre todo aquello que no fuese considerado decente. La infidelidad era todavía un tema tabú y, más aún, vista desde una óptica cómica.

La censura podría haber echado a perder una buenísima película pero el talento de Billy Wilder y de Alex Axelrod hicieron de la imposibilidad de ser infiel del protagonista una baza a favor de la comicidad del filme. Así, la desbordante imaginación de Richard le lleva a crear toda una serie de escenarios en los que es infiel a su esposa con diversas mujeres que se han cruzado en su camino. A mí me encanta la escena en la que se parodia De aquí a la eternidad.
De aquí a la eternidad

El título en inglés, The seven year itch, hace referencia a la creencia popular de que todos los matrimonios pasan por una crisis en su séptimo año. Richard y su mujer, Helen, llevan siete años casados, por lo que la aparición de la chica rubia incrementa la paranoia de Richard.

El dúo entre una exuberante mujer y un hombre de mediana edad sin especial atractivo físico es una combinación en la que el humor está asegurado.
Richard se divierte tocando el piano con su nueva vecina

Algunas curiosidades de la película:
  • El papel protagonista estuvo pensado, en un principio, para Walter Matthau, que llegó a hacer, incluso, las pruebas en pantalla. Estas pueden verse en los extras del DVD. Sin embargo, Matthau era relativamente desconocido y se prefirió elegir al actor que había encarnado al mismo personaje en la obra teatral.
  • Marilyn Monroe tuvo que rodar muchísimas veces su famosa escena sobre la rejilla del metro. El bullicio que formó el gentío en la calle hizo que todas estas tomas quedaran inutilizadas y hubiese que recurrir a rodar en un estudio.
  • La actriz protagonista vio cómo la fama hizo una profunda mella en su recién estrenada vida conyugal con Joe DiMaggio.

Richard conoce a la chica

Ved La tentación vive arriba si aún no lo habéis hecho. O volved a verla. A mí me parece un entretenimiento perfecto para una tarde libre.

Mi puntuación: 8'5

Besos,
Teresa

domingo, 9 de octubre de 2011

Con faldas y a lo loco (Some like it hot)

FICHA TÉCNICA
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder – I.A.L. Diamond
Actores principales: Jack Lemmon, Tony Curtis, Marilyn Monroe, George Raft, Pat O’Brien…
Año: 1959 
Duración: 120 minutos

La primera película que voy a comentar para el monográfico de este mes es Con faldas y a lo loco. Tengo que admitir que vi esta película por primera vez hace relativamente poco, a pesar de ser conocidísima. La verdad es que no me llamaba la atención con ese título y, precisamente, por ser tan conocida pensaba: “No hay prisa, ya le llegará el turno”. Tras verla por primera vez me di cuenta de que era una pena no haberla visto antes, porque es divertidísima. No es para reír a carcajadas, pero sí te mantiene con una sonrisa (también es cierto que a mí me cuesta muchísimo reír cuando veo una película).
Joe y Jerry en un club clandestino

Con faldas y a lo loco comienza en Chicago, en plena época de la ley seca. Tiene como protagonistas a Joe (Tony Curtis) y a Jerry (Jack Lemmon), dos músicos de poca monta que presencian un ajuste de cuentas entre dos mafiosos. Se libran por los pelos de que les acribillen a balazos y la única salida que ven al lío en que andan metidos es unirse a una banda de chicas que se dirige a Florida. Así, Joe y Jerry se harán pasar por Josephine y Daphne y acabarán rendidos ante los encantos de la cantante de la banda, Sugar Kane (Marilyn Monroe).
Josephine y Daphne a punto de iniciar su gira

Con un argumento muy simple y bastante inverosímil, Billy Wilder nos ofrece una comedia en estado puro. El guión está lleno de frases ingeniosas (como la archiconocida Nadie es perfecto) y de referencias a la época que retrata: la muerte de Valentino, la crisis económica, la corrupción producida por la ley seca… Además, la película cuenta con dos grandes protagonistas, Lemmon y Curtis, que consiguen sacarte siempre una sonrisa con sus intentos desesperados por seducir a Marilyn. Ella, por su parte, hace bien su papel de chica con poco mundo, ingenua y enamoradiza.  Aunque no soy una gran fan de Marilyn y creo que esta es la única película que he visto en la que sale ella, me da la sensación de que su papel es siempre el mismo. Me gusta ver que los actores no están encasillados. Por eso me sorprendió gratamente ver a Jack Lemmon en Días de vino y rosas, donde hace un papel dramático impecable.
Joe intenta ganarse a Sugar haciéndose pasar por rico

Sobra decir que Con faldas y a lo loco es una de las mejores comedias de todos los tiempos, ubicada en los primeros números de varias listas. Y no es de extrañar. Ya no se hacen comedias de este tipo (al menos yo no las he visto): ligeras, inocentes, con el toque justo de humor y con mucha candidez. No importa si se trata el tema de los gángsters: nunca se mostrará violencia demasiado explícita ni a mafiosos muy crueles e inteligentes. Estos cometerán errores que provocarán situaciones de lo más atípicas e hilarantes.
Me encanta este fotograma

En cuanto a la banda sonora, en una de las actuaciones de la banda de chicas, podemos ver a Marilyn cantando I wanna be loved by you, una de las canciones que popularizó y, en mi opinión, un icono cultural. La actriz se convertiría así en el arquetipo de mujer exuberante y con curvas que gustaba tanto en la época… y que sigue gustando. No hay más que ver el éxito de Scarlett Johansson. Os dejo aquí el vídeo de la interpretación de Marilyn durante la película.


Por último, me gustaría mencionar una curiosidad sobre la peli. Aunque, en principio, se pensó en rodarla en color, se decidió hacerlo en blanco y negro para disimular la gran cantidad de maquillaje que debían llegar Curtis y Lemmon en sus caracterizaciones como personajes femeninos.

En definitiva, quiero recomendar esta película a todos, tanto a los que la han visto como a los que no lo han hecho aún. Creo que merece la pena verla más de una vez, porque a mí no ha llegado a aburrirme, a pesar de que me encuentro en un momento en el que ando baja de concentración y escasa de tiempo y horas de sueño. Así que anímate. Lemmon, Curtis y Monroe pueden llevarte a pasar un buen rato, sin más intención que sacarte una sonrisa.

Mi puntuación: 9

Besos,
Teresa

lunes, 29 de agosto de 2011

Horizontes de grandeza (The big country)


FICHA TÉCNICA
Director: William Wyler
Guión: J.R. Webb, R. Wyler y S. Bartlett
Actores principales: Gregory Peck, Jean Simmons, Carroll Baker, Charlton Heston…
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1958    
Duración: 159 minutos

Confieso que es la primera vez que veo un western. La verdad es que el género del oeste, con sus cowboys pegándose tiros, cabalgando a lomos de un caballo por un inmenso desierto tejano no me llama demasiado la atención. Aun así, creo que hay varios clásicos del cine que pertenecen a este género y que son obligatorios. Para animarme, he elegido Horizontes de grandeza, con Gregory Peck como protagonista.
Jim McKay mirando al horizonte

James McKay, Jim, es un capitán de barco retirado que se marcha al oeste para casarse con su prometida, Patricia Terrill (Carroll Baker), hija del alcalde. Jim no tardará mucho en darse cuenta de que la gente del oeste no tiene sus modales, su apariencia o su educación. El primero en ponerle las cosas difíciles será Steve Leech (Charlton Heston), perrito faldero del padre de Pat. Sin embargo, la cosa se complica cuando McKay empieza a entrever la enemistad entre dos clanes: los Terrill y los Hannassey. La única que hace que se mantenga el equilibrio es Julie Maragon (Jean Simmons), una joven maestra de escuela que posee un territorio heredado que es imprescindible para el mantenimiento del ganado de las dos familias enfrentadas.
Los Hannassey intentan humillar a McKay

Descubrimos en Jim McKay a un hombre educado, amable y, sobre todo, pacífico, que no necesita demostrar su valentía mediante la fuerza bruta. Sus ideas extrañan a todos los habitantes de la zona, especialmente a su prometida, que empieza a creer que su hombre es un cobarde y se siente humillada por ello.  Las ideas de necesidad de diálogo o de negociación ante los problemas están siempre presentes en la película. No se trata de un film moralista, que nos diga solo que la violencia está mal, sino que demuestra cuáles son las consecuencias de estos comportamientos: disputas entre familias, derramamientos de sangre innecesarios, víctimas inocentes, odios encarnizados durante generaciones… El personaje de Peck, con su elegancia y saber estar demuestra que existen otros métodos, aunque a veces tenga que recurrir a los puños para ponerse en el mismo nivel de sus interlocutores.
Rufus Hannassey en casa de los Terrill

El personaje de Julie Maragon es la versión femenina del personaje de Peck: dulce, sensata y pacífica intenta evitar el enfrentamiento entre los ranchos vecinos. Por el contrario, Pat Terrill pasa de ser la dulce prometida del protagonista a una chica del oeste que no entiende la falta de arrojo de su novio ante las situaciones en las que lo ponen los hombres del pueblo. Merece especial mención Burt Ives, que encarna al líder de los Hannassey, papel que le llevó al óscar (sin duda, muy merecido). En cuanto al personaje de Charlton Heston es el que me parece más plano de todos: parece limitarse a ser un “matón” del señor Terrill, que tiene manía a Peck desde el primer momento.
La siempre sufridora Julie Maragon

La banda sonora de Jerome Moross es preciosa, adecuada para una peli del oeste, pero agradable de escuchar en cualquier otro momento. Te dan ganas de perderte por ahí en busca de aventuras, jeje. Pongo  un vídeo de Youtube donde podéis escucharla.

En mi opinión los puntos fuertes de esta peli son:
5.- Su perfecta ambientación en el oeste.
4.- La banda sonora que te envuelve continuamente.
3.- La variedad de personajes y cómo se entretejen sus relaciones e historias.
2.- La dulzura de Jean Simmons.
1.- El personaje de Peck, que trata siempre de demostrar la importancia del diálogo.

Por mencionar algún aspecto negativo, creo que la peli se hace un poco larga y que tienes que levantarte alguna que otra vez (al menos yo). Algunas escenas, además, pasan demasiado despacio y se echa de menos algo más de movimiento.

Mi puntuación: 7,5

Besos,
Teresa

jueves, 21 de julio de 2011

Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the rain)

FICHA TÉCNICA:
Directores: Stanley Donen y Gene Kelly       
Guión: Betty Comden y Adolph Green
Actores principales: Gene Kelly, Debbie Reynolds, Donald O’Connor, Jean Hagen, Millard Mitchell, Cyd Charisse…
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1952    
Duración: 102 minutos

I’m singin’ in the rain, just singin’ in the rain… What a glorious feeling: I’m happy again! No sé cómo empezar a hablar de un clásico del cine de la altura de Cantando bajo la lluvia. Creo que, aun sin haber visto la película, todo el mundo conoce el número musical que le da título y tiene en mente la imagen de Gene Kelly cantando subido a una farola. Es un icono del cine de todos los tiempos y, para muchos, el mejor musical de la historia.
Una periodista entrevista a las estrellas

Nunca me habían llamado la atención los musicales y, por probar, hace cosa de un año, vi dos DVD que estaban por casa: El Mago de Oz y Cantando bajo la lluvia (en este orden). El efecto fue que esos prejuicios que tenía hacia este género desaparecieron por completo: no solo me gustaron, sino que se han convertido en unas de mis películas favoritas.
Don confiesa sus sentimientos por Kathy

Don Lockwood (Gene Kelly) es una famosa estrella del cine mudo de finales de los años veinte. Tras la presentación de su última película se ve obligado a huir del acoso de sus fans y acaba conociendo a la joven Kathy Selden (Debbie Reynolds). Con la aparición del cine sonoro, Lockwood debe adaptarse a los nuevos tiempos y rodar un musical. Kathy parece la actriz perfecta para coprotagonizar el filme, pero Lina Lamont (Jean Hagen), compañera de pantalla habitual de Lockwood no está dispuesta a perder su prestigio.
Cosme y Don haciendo trastadas

Cantando bajo la lluvia cuenta con números musicales de gran calidad artística y técnica. Mis favoritos son Make ‘em laugh, interpretado por Donald O’Connor en su papel de Cosme Brown, pianista y amigo inseparable de Don Lockwood y, cómo no, Singin’ in the rain, bellísimo y perfecto.
Gene Kelly y Cyd Charisse en el número más extenso de la película

Mi Top 5:
5.- La época en la que se desarrolla la película: siempre me han llamado la atención los felices años veinte y la transición del cine mudo al sonoro. Eso me recuerda que tengo que volver a ver El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard), que se ambienta en la misma época.
4.- El personaje de Lina Lamont: aunque es odiosa e irritante, genera grandes momentos de comicidad (la escena final en el teatro o la escena de rodaje con micrófonos).
3.- El dúo Don Lockwood-Cosme Brown: me encanta la compenetración de esta pareja de amigos, tanto en los dúos musicales como fuera de ellos. Simplemente geniales.
2.- La capacidad que tiene Cantando bajo la lluvia para unir los números musicales de manera coherente y que no parezcan introducidos a la fuerza. En ningún momento puedo aburrirme al ver cantar y bailar a estos actores.
1.- Sin duda, mi parte favorita de esta película es el número musical que le da nombre. Me encanta cómo baila Gene Kelly y la felicidad y el optimismo que te hace sentir.

Mi puntuación: 10
P.D: El próximo post será sobre el libro que estoy terminando de leer: Ni de Eva ni de Adán de Amélie Nothomb.

lunes, 18 de julio de 2011

Vacaciones en Roma (Roman holiday)

FICHA TÉCNICA:
Director: William Wyler       
Guión: Ian McLellan Hunter, John Dighton (a partir de la historia de Dalton Trumbo)
Actores principales: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Harcourt Williams...
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1953    
Duración: 118 minutos

Antes de empezar a comentar la película, tengo que hacer una aclaración: Vacaciones en Roma es una de mis películas favoritas. ¿Cómo no va a serlo con Gregory Peck y Audrey Hepburn de protagonistas? Audrey Hepburn es una actriz que me encanta, como ya he dicho en algún post anterior: me parece uno de los iconos con más carisma del siglo XX. En cuanto a Gregory Peck, lo descubrí la primera vez que vi Vacaciones en Roma… y me enamoré. Después, me enganché del todo con su papel de Atticus Finch en Matar a un ruiseñor (película y libro que me encantan y que quiero comentar algún día).
La princesa Ann escapa de palacio

Audrey Hepburn encarna a Ann, una princesa europea que se encuentra de visita oficial en Roma. Harta del estricto protocolo que ha de seguir, se escapa una noche de palacio para poder caminar por la ciudad como cualquier persona corriente. Sin embargo, debido a la medicación que acaban de darle, Ann se queda dormida en la calle. Afortunadamente, el periodista Joe Bradley (Gregory Peck) encuentra a la muchacha y decide llevarla a su apartamento. Al día siguiente, Joe descubre que la joven a la que ha acogido durante la noche es la mismísima princesa Ann y le ofrece ser su guía por la ciudad (sin revelarle su profesión, por supuesto), con la intención de vender una suculenta exclusiva. No obstante, la belleza y simpatía de la princesa no pasarán desapercibidas para Bradley.
El nuevo look de la joven

Aunque el argumento de Vacaciones en Roma puede parecer, al principio, algo edulcorado o empalagoso (al fin y al cabo es una “historia de princesas”), creo que se trata de una película impecable: los protagonistas están estupendos en sus papeles, las vistas de Roma son preciosas y la historia desprende magia y romanticismo, sin llegar a abusar. Creo que esta es una de las grandes diferencias entre las comedias románticas clásicas y las actuales: las clásicas son mucho más amables, cercanas al cuento infantil en su inocencia… Hoy en día me parecen cargadas de clichés y de falso romanticismo.
Bradley le propone a Ann dar una vuelta por Roma

¿Por qué me encanta esta película? En este Top 5 me dejaré muchísimas cosas atrás, pero es difícil elegir:
5.- Roma, la ciudad eterna, aparece preciosa en la cinta: sus gentes, sus casas típicas, sus monumentos (esa mezcla de lo antiguo y lo contemporáneo me encanta). Me gusta mucho la escena del café: una vista preciosa de la ciudad. Me da vergüenza no haber ido aún a Roma. Todo se andará.
4.- La dulzura de la princesa Ann, que se gana el corazón de todos aquellos con los que habla, entre ellos el peluquero responsable del conocidísimo look de Ann. Me da la sensación de que la joven Audrey (que tenía entonces 24 años) provocaba la misma sensación que la princesa a la que interpreta.
3.- La escena en la Boca de la Verdad: divertida y espontánea.
2.- La princesa Ann “robando” la moto de Bradley para darse una vuelta por Roma. Me encantan todas las escenas en las que se usa la moto, al más puro estilo romano.
1.- El enamoramiento entre la princesa y el periodista: sutil y dulce, que te hace desear que ella abandone sus obligaciones reales para siempre.
No tardan en surgir sentimientos entre ambos

En resumen, ¡no dejéis de ver Vacaciones en Roma! Recomiendo (como siempre) la versión original. Por último, pongo el tráiler por si alguien quiere echar un vistazo:

Mi puntuación: 10

Besos,
Teresa

viernes, 6 de mayo de 2011

Doce hombres sin piedad (Twelve angry men)

FICHA TÉCNICA:
Director: Sidney Lumet
Guión: Reginald Rose
Actores principales: Henry Fonda, Martin Balsam, John Fielder, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Jack Klugman, Edward Binns, Jack Warden, Joseph Sweeney, Ed Begley, George Voskovec y Robert Webber.
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1957
Duración: 95 minutos

Desde mi punto de vista, la cuestión en torno a la que gira el argumento de Doce hombres sin piedad es: ¿somos capaces oír voces contrarias a la nuestra, por muy convencidos que estemos de la verdad que hay en la propia opinión?
La película de Lumet se desarrolla en una sala de un juzgado estadounidense, donde un jurado compuesto por doce hombres debe deliberar para condenar o exonerar a un joven de dieciocho años acusado de asesinar a su padre. El castigo que se impondrá al joven, en caso de ser declarado culpable, es la pena de muerte… siempre que los doce miembros del jurado estén de acuerdo en su culpabilidad.
A partir de esta premisa, se nos presenta al jurado en la sala donde tendrá lugar el film. Los vemos conversar unos con otros, mientras esperan a un miembro del jurado que está en el baño. Una vez reunidos todos, el nombrado portavoz del jurado, decide que cada miembro se siente ordenadamente en la mesa, atendiendo al número que se le ha asignado. Así, Lumet ofrece una de las particularidades que más me impresionan de la película: no es necesario conocer los nombres de cada persona, sino que los identificamos, poco a poco, por sus personalidades: el europeo que se dedica a hacer relojes, el hombre que se cría en un suburbio, el fanático del béisbol que está deseando salir de la sala, etc.
El presidente del jurado (o miembro nº 1) decide que, para comenzar, lo mejor es hacer una votación, ya que considera que las opiniones de todos los miembros serán unánimes. El recuento de votos culpables, para sorpresa de todos, es de once. Y es que el miembro nº 8, interpretado por el genial Henry Fonda, plantea que existen dudas razonables para condenar a este joven a la pena de muerte, sin que el jurado examine los hechos detenidamente.
No desvelaré más del argumento, puesto que es interesante ver cómo se va desarrollando la acción durante la película. Sin embargo, creo que merece la pena analizar la premisa de la que parte la película: el personaje encarnado por Henry Fonda se alza frente a una multitud que piensa de manera contraria a él y, no solo expresa su opinión, sino que trata de fundamentarla sobre hechos sólidos, que van llevando al resto de miembros del jurado a plantearse dudas sobre aquella verdad que consideraban suficientemente buena.
El comienzo de la película hace que cualquiera se plantee la ligereza con la que podemos llegar a juzgar aquello que nos parece evidente. Incluso, cuando la vida de un hombre está en juego, queremos ver evidencias donde, para otros ojos menos conformistas, existe la duda. Es cierto que lo más probable es que nunca nos hallemos ante una situación similar, pero ¿cuántas veces juzgamos a las personas a la ligera? ¿Cuántas ideas nos parecen irrefutables? ¿Cuántas opiniones echamos por tierra sin tan siquiera escucharlas?
Al fin y al cabo, aunque dentro del género judicial, la película de Lumet, nos hace pensar sobre la parcialidad de nuestros juicios y opiniones y sobre la necesidad de reflexionar sobre las decisiones importantes, especialmente aquellas que causan mella en nuestra vida y en la de los demás.
Ya dije al comienzo que, lo que más me impresiona de esta película, además de su carga moral, es la capacidad de caracterización de los personajes. No conocemos los nombres del jurado, solo la posición en la que están sentados y el número que determina esta posición. Poco a poco, asociamos a cada miembro con unos rasgos de personalidad muy marcados, lo que hace que las relaciones que se establecen entre estas personas sean muy intensas.


  • Nº 1: presidente del jurado. Intenta ser ordenado y respetuoso con todos.
  • Nº 2: tímido, apocado y con poca personalidad.
  • Nº 3: agresivo y testarudo.
  • Nº 4: analítico, elegante y con aires de superioridad.
  • Nº 5: de origen humilde, trata de cumplir con sus obligaciones.
  • Nº 6: con los pies en el suelo. Da mucha importancia a la educación y los modales.
  • Nº 7: fanático del béisbol, desea salir cuanto antes de la sala del jurado, sea cual sea el resultado para el acusado.
  • Nº 8: reflexivo, intenta hacer ver a los demás la parcialidad de sus opiniones y la existencia de una duda razonable en el caso.
  • Nº 9: anciano que cree en la justicia y en la importancia de analizar los detalles del caso.
  • Nº 10: muy similar al nº 3 en su visión de la vida, aunque no tan agresivo. Necesita sentirse superior a los demás.
  • Nº 11: europeo refugiado en Estados Unidos, se dedica al negocio de la relojería. Se ve a sí mismo en la figura del joven condenado.
  • Nº 12: publicista superficial y frívolo. Parece tener un lado humano, pero la presión del grupo puede con él.
En definitiva, se trata de una gran película, que destaca por su planteamiento moral y por unos personajes fantásticamente trazados. Sin embargo, por ver la otra cara de la moneda (como le gustaría al personaje interpretado por Fonda), en mi opinión, la película peca de ser demasiado efectista en ocasiones (primeros planos muy “descarados” cuando un personaje descubre un hecho revelador) y, a veces, da la sensación de que las pruebas surgen de la nada, a conveniencia de la defensa del personaje de Henry Fonda, dando la ligera sensación de aparecer como deux ex machina.

Puntuación: 9,5

Hasta pronto,
Teresa

P.D. Dentro de poco intentaré tener la reseña de la última novela que he leído: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami.