
Siguiendo con la línea de poetas barrocos que inicié con Lope la última vez, traigo un soneto de Quevedo titulado Amor más allá de la muerte. El contraste entre sus poemas satíricos y sus finísimos poemas de amor es sorprendente. En este, el autor muestra su idea del amor: debe ser tan puro que pueda perdurar más allá de la muerte.
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;
mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
¡Feliz fin de semana!
Besos,
Teresa