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lunes, 24 de septiembre de 2012

La delicadeza (La délicatesse)



FICHA TÉCNICA
AUTOR: David Foenkinos
EDITORIAL: Seix Barral
VOLUMEN: 224 pp.
PRECIO: 12,34 € (formato kindle)   
LEÍDO EN: agosto 2012
OTROS: Los recuerdos


Cuando por fin se quedó sola, se sintió aliviada. Otros no habrían soportado la soledad de ese momento. Nathalie soñaba con estar sola. Y, sin embargo, la situación lo hacía todo más insostenible. Recorría el salón, y todo estaba ahí. Exactamente igual que antes. No se había movido nada. La manta seguía sobre el sofá. También la tetera, sobre la mesa baja, con el libro que estaba leyendo. Le impresionó especialmente ver el señalador. El libro quedaba así dividido en dos; la primera parte la había leído mientras aún vivía François. Y, en la página 321, François había muerto. ¿Qué hay que hacer en esos casos? ¿Puede alguien proseguir la lectura de un libro interrumpido por la muerte de su marido?

Cuando terminé de leer Choque de reyes (que reseñaré más adelante), me apetecía cambiar de aires, así que intercalé una novelita breve que me sacara un poco del mundo fantástico de Canción de Hielo y Fuego, aunque fuese por un momento.

Comencé, así, a leer La delicadeza, que estaba esperándome en mi kindle. Se trata de una novelita muy breve, que se podría leer en una tarde. Yo la leí en dos y porque estaba de viaje. No suelo leer novelas románticas, ni siquiera cuando se ponen de moda y se ven por todas partes. Pero cuando me comentaron que la película era bonita, me apeteció leer el libro. Todavía no he visto la peli, pero quiero hacerlo en el futuro.  Me pega tanto Audrey Tatou como protagonista…

Audrey Tatou como Nathalie

Nathalie es una joven de carácter dulce y melancólico que conoce por casualidad a François. Ambos se enamoran y se casan. Su matrimonio transcurre en absoluta calma, en una balsa de felicidad y sin sobresaltos. Un día de domingo como otro cualquiera, François sale a correr mientras que Nathalie se queda leyendo tumbada en el sofá. Una llamada de teléfono le cambiará la vida: François ha sido atropellado.

El dolor de Nathalie tras la pérdida de su marido hace que se vuelque de lleno en su trabajo y rechace el contacto con otras personas. No está resentida ni enfadada con el género humano, sino que parece ir flotando por el mundo, sin que nada consiga llenar el vacío que ha dejado la muerte de François. Sin embargo, pasados unos años, la felicidad se asomará de nuevo a la puerta de Nathalie.

Lo que más me ha gustado de La delicadeza es que se trata de una novela breve, pero cargada de unos pasajes llenos de belleza, como el que he citado más arriba. Puede que no sea una historia que te cambie la vida, pero sí se trata de un libro muy bien narrado, que te deja un regusto más que agradable.
El autor, David Foenkinos
La delicadeza no es drama, pero tampoco es comedia. Es un poco de las dos cosas. Foenkinos no se recrea en el dolor por la pérdida del ser amado, sino que nos cuenta la historia de cómo Nathalie volvió a pisar el mundo que tenía bajo sus pies tras la muerte de su marido. Y lo hace con ciertas dosis de humor por parte de los distintos personajes del libro, pero también con una melancolía siempre latente. François no volverá, pero Nathalie tiene que seguir viviendo. Afortunadamente, Markus está ahí. No para llenar el hueco de su difunto marido, sino para traer a Nathalie de vuelta de su indolente ausencia.

Con capítulos muy breves (algunos telegráficos), Foenkinos nos trae una novela fácil de leer y que puede gustar a un público más o menos amplio. En ello radica su éxito. Seguro que me animo a leer su nueva novela, Los recuerdos.

Mi puntuación: 7,5

Besos,

Teresa

domingo, 6 de noviembre de 2011

El apartamento (The apartment)

FICHA TÉCNICA
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder – I.A.L. Diamond
Actores principales: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray…
Año: 1960
Duración: 125 minutos

Why do people have to love people anyway? 
Con más retraso del habitual (y del que me gustaría) traigo la reseña de El apartamento, de Billy Wilder. Esta es la tercera película que me propuse ver (mejor dicho, volver a ver) para mi monográfico del mes de octubre. Aunque la vi hace más de dos semanas, no me he puesto a escribir sobre ella hasta ahora. Estos días, con el puente de por medio, han sido bastante ajetreados. Me he ido de viaje cuatro días y eso ha hecho que se me retrase todo el trabajo que ya tenía pendiente. Así que, desde que volví, he tenido que ponerme al día. Aún me falta un poco, pero esta semana que entra espero estar más tranquila. Sin más dilación, paso a hablaros de El apartamento.

El apartamento y Rebecca fueron las primeras películas clásicas que vi. Qué diferentes, ¿verdad? Pero qué buenas ambas. Más tarde les seguirían Vértigo, Psicosis y muchas otras de Hitchcock. Sin embargo, mi afición por Wilder tardó un pelín más en surgir. A pesar de ello, creo que nunca he disfrutado tanto con una comedia como con las de Wilder (además, claro, de mi adorado Woody Allen).
Una noche fría y lluviosa en la que Baxter no puede subir a casa

En El apartamento, Wilder nos presenta a C.C. Baxter (Jack Lemmon), un hombre soltero y empleado de una compañía de seguros de Nueva York, que busca con ansiedad un ascenso. Aunque es trabajador y eficiente, sus jefes no lo valoran por su trabajo, sino por cierto servicio que les presta. Así, Baxter les ofrece su apartamento para que tengan en él sus encuentros extramatrimoniales. La vida relativamente tranquila del protagonista cambia cuando descubre que la señorita Fran Kubelik (Shirley MacLaine), ascensorista del edificio de la que está enamorado hasta la médula, es la amante del señor Sheldrake (Fred MacMurray), uno de los jefazos de la empresa.
El señor Sheldrake le pide a Baxter la llave de su apartamento

Siempre es difícil hablar de un clásico del cine y, más aún, cuando es una de tus películas favoritas. Me sucedió cuando hice la reseña de Matar a un ruiseñor y me pasa con El apartamento. Cuesta expresar con palabras el encanto de esta película y transmitir a los que aún no la hayan visto cuán necesario es que lo hagan. El apartamento es un clásico de la historia del cine, y no porque la rodara Billy Wilder o la protagonizara Jack Lemmon, sino porque es un punto de referencia para el género de la comedia. ¿Quién ha podido olvidar esa maravillosa escena en la que Lemmon se escurre sus spaghetti con una raqueta de tenis mientras canta?
Genial Lemmon

Los personajes protagonistas, C.C. Baxter y Fran Kubelik, son cándidos, dulces y sienten una gran necesidad de ser amados, lo que los lleva a situaciones un tanto peculiares. Antes de ser Irma, Shirley MacLaine interpretó a la encantadora señorita Kubelik, una ascensorista joven e ingenua que se enamora de un hombre egoísta, que no pretende nada más de ella que una mera aventura. C.C. Baxter, obsesionado por alcanzar el éxito profesional, no sabe cuánto pueden llegar a sufrir las amantes de sus jefes, hasta que descubre quién es la mujer a la que Sheldrake lleva a su apartamento. Este descubrimiento, junto a su amor por la ascensorista, llevarán a C.C. Baxter a luchar por su dignidad y a no dejarse comprar por sus jefes.
Baxter le pide una cita a la señorita Kubelik

El guión está magníficamente construido. Tras Con faldas y a lo loco, I.A.L. Diamond colaboró de nuevo con Billy Wilder para llevar a cabo esta magnífica película. El director de El apartamento tenía en mente hacer una comedia sobre este tema desde hacía mucho tiempo, pero el moralista Código Hays impedía llevar a la pantalla determinados temas, entre ellos, el adulterio, especialmente si se trataba de una forma tan abierta como en este film. Se cuenta que Wilder y Diamond también tomaron como referencia un escándalo hollywoodiense: el productor Walter Wanger disparó al agente Jennings Lang al enterarse de que tenía una aventura con su mujer, Joan Bennett. Al parecer, Lang utilizaba el apartamento de un empleado para sus escarceos amorosos.

Aunque la película tuvo un gran éxito, no estuvo exenta de ciertas críticas. Evidentemente, en la sociedad americana de principios de los sesenta, el tema del adulterio no estaba demasiado bien visto.

Como siempre, me gusta dejar un vídeo con la banda sonora de la película que comento. El tema principal de la película tuvo como título original Jealous Lover y fue compuesto en 1949 por Charles Williams. Yo os dejo esta versión.


Espero que todo el mundo se anime a ver o a volver a ver El apartamento. Creo que es perfecta para una de esas tardes-noches de fin de semana de otoño o invierno, sobre todo, si estás acompañado de una buena manta y tu aperitivo favorito ;)

Mi puntuación: 10

Besos,
Teresa

***Cuando tenga un poco de tiempo publicaré la reseña de En bandeja de plata. Este mes publicaré cosas sueltas en el blog, sin atarme a un tema concreto. Estoy entusiasmada con la lectura de Divas Rebeldes, aunque no saco demasiado tiempo para leer. Cada vez me gusta más el género biográfico, especialmente cuando se trata de la historia de mujeres de tanta personalidad como las que nos trae Cristina Morató. Ya os contaré más cuando lo termine. Tengo la intención de ver Niágara dentro de poco, ya que el comentario que me hizo Carol sobre esta película me dejó con muchas ganas.***

viernes, 14 de octubre de 2011

Irma la dulce (Irma la douce)

FICHA TÉCNICA
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder – I.A.L. Diamond (teatro: Alexandre Breffort)
Actores principales: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Lou Jacobi, Bruce Yarnell…
Año: 1963 
Duración: 142 minutos

Continúo con el monográfico de Billy Wilder y Jack Lemmon. Seguramente, Irma la dulce no es tan conocida como Con faldas y a lo loco o El apartamento, pero no tiene nada que envidiar a ninguna de las otras.

En esta película, basada en un teatro musical francés, Billy Wilder nos presenta a Irma (Shirley MacLaine), una prostituta que trabaja en el barrio parisino de Les Halles, junto al mercado de abastos. Un buen día aparece por el barrio un ingenuo oficial de policía, Nestor Patou (Jack Lemmon), que se escandaliza al ver cómo las prostitutas campan a sus anchas por la zona. Ni corto ni perezoso, organiza una redada y detiene a prostitutas y clientes. Sin embargo, esto le cuesta el despido, ya que el comisario se encuentra entre los clientes. Patou vuelve a Les Halles y se topa con Irma, a la que salva de la brutalidad de su “chulo”. Ella, agradecida, le invita a su casa. Entonces entablarán una relación muy especial.
La presentación de la protagonista

Billy Wilder nos ofrece en Irma la dulce un clásico de la comedia romántica. A pesar de la temática, que a priori puede parecer poco propensa a la comedia, el guión y, especialmente, los actores, logran crear una dulce y alegre historia de amor en circunstancias adversas. Irma, interpretada magníficamente por Shirley MacLaine, ha aprendido a ganarse la vida engatusando a los hombres pero, al conocer a Patou y ver que él la trata bien, decide darlo todo por esta relación. Por su parte, el ex oficial de policía no se encuentra del todo cómodo sabiendo lo que tiene que hacer su chica para mantenerlo y decide tomar cartas en el asunto. Así, decide ponerse a trabajar a espaldas de ella, privándose de sus horas de sueño y casi de su alma… y todo porque desea que Irma sea únicamente suya.
Patou se enfada por las bromas de las prostitutas

De las cuatro películas que voy a reseñar este mes, Irma la dulce es la única que fue filmada en technicolor. Hacía tiempo que no veía una película clásica que no estuviese en blanco y negro (últimamente tampoco tengo demasiado tiempo libre) y es agradable poder ver el color en el cine y cómo se juega con él. Una de las características de Irma es que siempre va vestida de verde: su lazo del pelo, sus medias e, incluso, su ropa interior son verdes. Y, por supuesto, el lazo de su perrita J
Patou muestra su "otra cara" a Irma

Una de las cosas que más me gustan de la película es que, a pesar de estar rodada en escenarios, llegas a creer que estás en ese París de los bajos fondos. Los pocos escenarios no se llegan a hacer repetitivos, ya que el guión suple con creces la falta de escenas de exteriores. El bar donde van a relajarse los “chulos” y las prostitutas del barrio es el lugar donde confluyen todos los personajes de la película y en él suceden algunas de las escenas o frases más cómicas. Así, el dueño del bar tiene siempre anécdotas inverosímiles que deja a medio contar (“Pero eso es otra historia…”) y, muchas veces, se ve obligado a mediar en las peleas utilizando su sifón y echando agua a todo aquel que queda “atontado” tras recibir un buen puñetazo.
Sifonazo

La banda sonora, por otro lado, es estupenda. Desprende mucha comicidad y, nada más empezar la peli, la música ya te saca una sonrisa. A continuación, por cortesía de Youtube, pongo un vídeo con la banda sonora original.

Si no habéis visto todavía este clásico del cine, os lo recomiendo encarecidamente y, mejor aún, en versión original.

Mi puntuación: 9

Besos,
Teresa

***Me está costando mucho trabajo sacar tiempo para leer últimamente. Estoy muy agobiada con el trabajo, porque todo es nuevo para mí y además soy muy perfeccionista. Me gusta llevarlo todo bien preparado y, por eso, saco poco tiempo para mí misma. Creo que estos meses están siendo los menos lectores de mi vida y me siento fatal por ello (porque me apetece mucho, pero antepongo mil cosas a la lectura). Tengo La casa de Riverton casi por terminar y me está gustando mucho. A ver si en una semana o dos puedo poner la reseña.***

lunes, 18 de julio de 2011

Vacaciones en Roma (Roman holiday)

FICHA TÉCNICA:
Director: William Wyler       
Guión: Ian McLellan Hunter, John Dighton (a partir de la historia de Dalton Trumbo)
Actores principales: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Harcourt Williams...
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1953    
Duración: 118 minutos

Antes de empezar a comentar la película, tengo que hacer una aclaración: Vacaciones en Roma es una de mis películas favoritas. ¿Cómo no va a serlo con Gregory Peck y Audrey Hepburn de protagonistas? Audrey Hepburn es una actriz que me encanta, como ya he dicho en algún post anterior: me parece uno de los iconos con más carisma del siglo XX. En cuanto a Gregory Peck, lo descubrí la primera vez que vi Vacaciones en Roma… y me enamoré. Después, me enganché del todo con su papel de Atticus Finch en Matar a un ruiseñor (película y libro que me encantan y que quiero comentar algún día).
La princesa Ann escapa de palacio

Audrey Hepburn encarna a Ann, una princesa europea que se encuentra de visita oficial en Roma. Harta del estricto protocolo que ha de seguir, se escapa una noche de palacio para poder caminar por la ciudad como cualquier persona corriente. Sin embargo, debido a la medicación que acaban de darle, Ann se queda dormida en la calle. Afortunadamente, el periodista Joe Bradley (Gregory Peck) encuentra a la muchacha y decide llevarla a su apartamento. Al día siguiente, Joe descubre que la joven a la que ha acogido durante la noche es la mismísima princesa Ann y le ofrece ser su guía por la ciudad (sin revelarle su profesión, por supuesto), con la intención de vender una suculenta exclusiva. No obstante, la belleza y simpatía de la princesa no pasarán desapercibidas para Bradley.
El nuevo look de la joven

Aunque el argumento de Vacaciones en Roma puede parecer, al principio, algo edulcorado o empalagoso (al fin y al cabo es una “historia de princesas”), creo que se trata de una película impecable: los protagonistas están estupendos en sus papeles, las vistas de Roma son preciosas y la historia desprende magia y romanticismo, sin llegar a abusar. Creo que esta es una de las grandes diferencias entre las comedias románticas clásicas y las actuales: las clásicas son mucho más amables, cercanas al cuento infantil en su inocencia… Hoy en día me parecen cargadas de clichés y de falso romanticismo.
Bradley le propone a Ann dar una vuelta por Roma

¿Por qué me encanta esta película? En este Top 5 me dejaré muchísimas cosas atrás, pero es difícil elegir:
5.- Roma, la ciudad eterna, aparece preciosa en la cinta: sus gentes, sus casas típicas, sus monumentos (esa mezcla de lo antiguo y lo contemporáneo me encanta). Me gusta mucho la escena del café: una vista preciosa de la ciudad. Me da vergüenza no haber ido aún a Roma. Todo se andará.
4.- La dulzura de la princesa Ann, que se gana el corazón de todos aquellos con los que habla, entre ellos el peluquero responsable del conocidísimo look de Ann. Me da la sensación de que la joven Audrey (que tenía entonces 24 años) provocaba la misma sensación que la princesa a la que interpreta.
3.- La escena en la Boca de la Verdad: divertida y espontánea.
2.- La princesa Ann “robando” la moto de Bradley para darse una vuelta por Roma. Me encantan todas las escenas en las que se usa la moto, al más puro estilo romano.
1.- El enamoramiento entre la princesa y el periodista: sutil y dulce, que te hace desear que ella abandone sus obligaciones reales para siempre.
No tardan en surgir sentimientos entre ambos

En resumen, ¡no dejéis de ver Vacaciones en Roma! Recomiendo (como siempre) la versión original. Por último, pongo el tráiler por si alguien quiere echar un vistazo:

Mi puntuación: 10

Besos,
Teresa