viernes, 30 de septiembre de 2011

Un poema para el fin de semana #3

Este fin de semana no puedo volver a casa. Mejor dicho, no debo, porque tengo pruebas y actividades que corregir y, además, no quiero pasar demasiado tiempo en la carretera. Sin embargo, estoy animada. Esta semana ha sido agotadora y necesito descansar un poco (levantarme después de las 7 de la mañana estará bien para variar). Además, intentaré aprovechar el tiempo libre para leer (¡por fin!) y ver alguna peli.
Hace años me puse la regla de tomarme las tardes de los viernes libres. Casi nunca puedo hacerlo y no sé si hoy me decidiré a ello o adelantaré alguna cosilla. Sea como sea, intentaré disfrutar de un día completamente viernes.

Por detergentes y lavavajillas,
por libros ordenados y escobas en el suelo,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos,
quien se acerque a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra,
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.

Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.

Completamente viernes
Luis García Montero

¡Feliz fin de semana!

lunes, 26 de septiembre de 2011

En el baúl #1

Hoy empiezo esta sección del blog, en la que mostraré los libros o películas que voy comprando. Tengo que decir que son muchos los libros pendientes que tengo en casa y que ahora leo muchísimo menos de lo que me gustaría por falta de tiempo. Por eso, esta sección aparecerá muy de vez en cuando.

Normalmente compro los libros de uno en uno, pero esta vez me he decidido por comprar cuatro, ya que este año tendré menos oportunidades de visitar una buena librería.




Criadas y señoras (The help) de Kathryn Stockett.
Llevaba mucho tiempo con ganas de comprarme este libro. Lo he visto reseñado en varios blogs (Cuéntate la vida o Bitácora de (mis) lecturas) y, además, va a salir la película dentro de poco. Estoy deseando empezarlo.

CONTRAPORTADA: Jackson, Misisipi, 1962. Tras acabar sus estudios universitarios, la joven Skeeter regresa a casa, sin la menor ilusión por buscarse un marido como pretende su madre; Skeeter sueña con una vida diferente, dedicada a la literatura. Al mismo tiempo, Aibeleen, una criada negra que ha educado a diecisiete niños blancos, pierda a su único hijo en un desafortunado accidente. Su mejor amiga, Minny, conocida por su rebeldía ante las señoras blancas, encuentra trabajo en casa de una familia recién llegada que aún no conoce su fama. Cuando Skeeter conoce las historias de Aibeleen y Minny empieza a imaginar un proyecto clandestino y liberador. Estas tres mujeres unirán sus esfuerzos para rebelarse contra un orden social injusto y los prejuicios de una pequeña ciudad.

La evolución de Calpurnia Tate (The evolution of Calpurnia Tate) de Jacqueline Kelly.
Nunca viene mal una dosis de literatura juvenil y mejor aún, si como he leído por ahí, esta es una novela para “niñas grandes”. No sé si será por deformación profesional, pero me gusta echar un vistazo de vez en cuando a las novelas juveniles, para ver qué tipo de cosas leen los chavales que empiezan a aficionarse a los libros. Ojalá fueran más los que lo hicieran.

CONTRAPORTADA: Calpurnia, Callie Vee, es una niña que vive en un pueblo de Texas. A pesar de que su madre insiste en que aprenda a tocar el piano, coser y cocinar, ella está más interesada en lo que ocurre tras la puerta cerrada de la biblioteca, o en el laboratorio de su abuelo. Poco a poco irá ganándose a este señor un tanto huraño y empezará a colaborar con él en sus observaciones del medio natural, aprenderá quién es Darwin, qué son las especies y las subespecies y también lo idiotas que se vuelven los hermanos mayores cuando se enamoran.

Mi planta de naranja lima (O meu pé de laranja lima) de José Mauro de Vasconcelos.
Vi la reseña de este libro en el blog de Vero y me llamó muchísimo la atención. No dudé en llevármelo a casa.

CONTRAPORTADA: De mayor Zezé quiere ser poeta y llevar corbata de lazo, pero de momento es un niño brasileño de cinco años que se abre a la vida. En su casa es un trasto que va de travesura en travesura y no recibe más que reprimendas y tundas; en el colegio es un ángel con el corazón de oro y una imaginación desbordante que tiene encandilada a su maestra. Pero para un niño como él, inteligente y sensible, crecer en una familia pobre no siempre es fácil; cuando está triste, Zezé se refugia en su amigo Minguinho, un arbolito de naranja lima, con quien comparte todos sus secretos, y en el Portugués, dueño del coche más bonito del barrio.

El cielo es azul, la tierra blanca (Sensei no kaban) de Hiromi Kawakami.
La compra de este libro ha sido un impulso, un “a ver qué tal”. No había escuchado hablar del libro, pero me llamó la atención por el argumento y por las primeras líneas. Además, hace tiempo que no pruebo con la literatura japonesa.

CONTRAPORTADA: Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase.

De momento, eso es todo. Intentaré sacar tiempo y ánimo (últimamente no tengo mucho) para leer cada uno de los libros y publicar las reseñas.

Besos,

Teresa

viernes, 23 de septiembre de 2011

Un poema para el fin de semana #2


Este fin de semana he vuelto a casa. Cuando tienes que mudarte a otro pueblo o ciudad por trabajo y no porque realmente te apetezca empiezas a darte cuenta de lo mucho que echas de menos tu casa. Yo me arrepiento de haber dicho que me aburría en Sevilla, que era una ciudad pequeña y en la que no podías hacer nada interesante. Ahora que vivo en un pueblo mucho más pequeño y lejísimos de cualquier capital me doy cuenta de lo mucho que echo de menos mi ciudad.

Como me he puesto algo nostálgica, os dejo un poema un poco triste, pero que me encanta.

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

El viaje definitivo, Juan Ramón Jiménez
Poemas agrestes (1910-1911)

lunes, 19 de septiembre de 2011

Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird)

FICHA TÉCNICA
Director: Robert Mulligan
Guión: Horton Foote (novela: Harper Lee)
Actores principales: Gregory Peck, Mary Badham,  Brock Peters, Phillip Alford...
Nacionalidad: estadounidense
Año: 1962    
Duración: 129 minutos


Para terminar con las cuatro películas de Gregory Peck que me propuse comentar, hablaré sobre mi favorita: Matar a un ruiseñor. Me resulta muy difícil expresar cuánta belleza encuentro en este relato aparentemente tan sencillo pero, sin embargo, tan lleno de matices. Comentaré a la par la película y el libro, puesto que ambos se encuentran en mi grupo de favoritos de todos los tiempos. Pongo la banda sonora a continuación para ambientar la reseña, jeje.


Matar a un ruiseñor es la única novela que escribió Harper Lee, una autora estadounidense nacida en una pequeña localidad de Alabama en los años veinte. Por esta obra le fue concedido un más que merecido premio Pulitzer en el año 1961. Así, en los años sesenta, la autora recuerda su infancia y vuelve a la época de la gran depresión para contarnos su historia vista a través de los ojos de una niña. En ella se mezclan las dulces anécdotas de la infancia con las injusticias del mundo de los adultos. Todo ello conforma un drama que, tomando como origen el tema del racismo, narra de manera certera cómo debía ser la vida en las pequeñas localidades de la "América profunda".
Pequeños tesoros de infancia

Harper Lee nos cuenta el devenir de una familia, los Finch, en un pueblo sureño, que podría ser el de la propia autora. Atticus Finch, el padre, es un abogado que no teme defender en un juicio a todo aquel que lo necesite, sea cual sea su posición social, su nivel económico o su raza… y es que, en los años treinta, especialmente en los pueblos del sur, no se ve con buenos ojos que un blanco salga en defensa de un hombre negro.
A la hora de dormir

La cara amable de la película nos la proporcionan los hijos de Atticus: Jem y la pequeña Scout. Ambos pasan el verano entre juegos e historias de miedo acerca de un vecino muy peculiar: Boo Radley. Los dos niños son testigos de cómo la tranquila existencia que llevan puede cambiar drásticamente con un incidente completamente ajeno a su mundo. Tom Robinson, un hombre negro, es falsamente acusado de violar y agredir a una joven blanca. Atticus no duda en defender a Robinson en el juicio, a pesar de que todo el pueblo se le ponga en contra.
Los hermanos Finch

Gregory Peck interpreta maravillosamente a Atticus Finch, papel que le llevó a ganar un Óscar como mejor actor. El carácter bondadoso, generoso y tranquilo de Atticus queda plasmado a la perfección. Mención especial merece también Mary Badham, la actriz que interpreta a Scout. He visto pocos actores infantiles con ese talento, con esa mirada tan intensa y que se ajusten tanto a la manera en que te imaginas al personaje de la novela.
Atticus Finch en el juicio de Tom Robinson

La banda sonora, como la novela, posee una belleza sencilla, que hace que te transportes a esos tiempos en los que la vida transcurría sin prisas, sin nada mejor que hacer que asistir a la escuela o inventar juegos con amigos y hermanos.
Como curiosidad, me gustaría destacar que, mientras que la propia Harper Lee está reflejada en el personaje de Scout y su padre en el de Atticus, el amigo de los hermanos Finch, Dill, representa a un joven Truman Capote, muy amigo de la escritora desde la infancia.
Mi gata suele acompañarme en las lecturas

Gracias a la colaboración de la propia Harper Lee, que estuvo presente en el rodaje, la película no desmerece en absoluto a la novela. No he visto mejor adaptación cinematográfica que esta y, aunque la novela no tenga demasiada acción y la película sea un poco lenta,  da gusto leer/ver Matar a un ruiseñor. Ambas son imprescindibles, tanto en la literatura americana contemporánea como en la historia del cine.

Mis citas favoritas, tanto del libro como de la película:

Atticus Finch no hacía nada que pudiera despertar la admiración de nadie: no cazaba, no jugaba al póker, no pescaba, no bebía, no fumaba... Se sentaba y leía.

Atticus le dijo a Jem un día:
-Prefiero que disparéis a las latas vacías en el patio trasero, pero sé que querréis ir tras los pájaros. Dispara a todos los arrendajos azules que quieras, si es que puedes, pero recuerda que es pecado matar a un ruiseñor-.
Ese fue el único momento que escuché a Atticus decir que era un pecado hacer algo, y le pregunté a la señorita Maudie al respecto.
-Tu padre tiene razón-, me dijo ella. Los ruiseñores no hacen otra cosa que crear música para que la disfrutemos. No se comen los jardines de la gente, no hacen nidos en los graneros, no hacen otra cosa que entregarnos su corazón. Por eso es pecado matar a un ruiseñor.

Nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos.

Hijo mío, hay muchas cosas feas en el mundo, me gustaría que no tuvieras que verlas, pero no es posible.

Mi puntuación, sin ninguna duda, es de 10, tanto para el libro como para la película.

Besos,
Teresa

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un poema para el fin de semana


Este año he empezado a trabajar  en un nuevo instituto.  Hoy hemos tenido una reunión en la biblioteca algunos de los profesores. Era la primera vez que entraba y, mientras el jefe de estudios hablaba, yo me quedé mirando una pancarta que estaba pegada en una pared.  Sobre un fondo rojo, en letras de papel blancas, había escrito un conocido poema que quiero compartir:




Al lector de pronto se le llenaron los ojos de lágrimas.
Y una voz cariñosa le susurró al oído:
¿Por qué lloras, si todo
en este libro es mentira?
Y él respondió:
Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.
Ángel González

¡Feliz fin de semana!

P.D. La imagen pertenece al cuento Cyrano, preciosamente ilustrado por Rebecca Dautremer.