viernes, 23 de diciembre de 2011

Imágenes de cine #2

No es que Cary Grant sea mi actor favorito, pero ¿no tienen encanto estas imágenes?

Cary Grant en Con la muerte en los talones
Cary Grant e Ingrid Bergman en Encadenados. Tengo pendiente la reseña

Cary Grant y Grace Kelly en Atrapa a un ladrón
Cary Grant y Audrey Hepburn en Charada

Estoy enamorada de este abrigo de Givenchy que luce Audrey en  Charada

Me encantan todas estas películas, especialmente la última de ellas.

Besos y felices fiestas,
Teresa

***Quiero escribir un último post antes de irme unos días de viaje, con un tema navideño y, por supuesto, dedicado al cine ;) ***

domingo, 18 de diciembre de 2011

Divas rebeldes

AUTORA: Cristina Morató
EDITORIAL: DeBolsillo (Random House Mondadori)
VOLUMEN: 465 pp.
PRECIO: 12,95 €
ADQUIRIDO EN: Fnac (Sevilla). Octubre 2011
LEÍDO EN: Octubre-diciembre 2011
LIBRO RELACIONADO: Historias de mujeres de Rosa Montero 

Con este título tan característico de la prensa rosa, Cristina Morató nos acerca las biografías de siete mujeres del siglo XX conocidas universalmente: Maria Callas, Coco Chanel, Wallis Simpson, Eva Perón, Barbara Hutton, Audrey Hepburn y Jackie Kennedy. Durante décadas estas mujeres ocuparon páginas y páginas de la prensa y se convirtieron en modelos que la gente imitaba sin cesar. Sin embargo, ninguna de ellas fue precisamente feliz, ya que sus tragedias personales las hicieron sentirse muy desgraciadas: Maria Callas jamás pudo casarse con el único hombre al que de verdad amó, Audrey Hepburn tuvo que renunciar a su sueño de ser bailarina porque la guerra le había robado la salud, Jackie Kennedy sufrió en primera persona un magnicidio que conmovió al mundo…

Hace varios meses leí Historias de mujeres, de Rosa Montero y, aunque nunca he sido muy aficionada a las biografías, estas breves historias me encantaron. Por eso, cuando vi publicado Divas rebeldes recordé lo mucho que había disfrutado con el libro de Rosa Montero y decidí comprarlo cuando saliera en bolsillo. Otro incentivo fue, además, la biografía de Audrey Hepburn, una de mis actrices favoritas.

Aunque, por lo general, prefiero las obras de ficción, no está mal cambiar de tercio de vez en cuando. No deja de sorprenderme que estas mujeres tuvieran vidas tan azarosas y, a la vez, tan profundamente infelices. Algunas de ellas, como Maria Callas y Coco Chanel, se avergonzaban de su pasado y trataban de ocultarlo a toda costa. Otras, como Audrey Hepburn, lo enterraban por razones distintas. Y otras, como Jackie Kennedy o Barbara Hutton, a pesar de haberse criado entre algodones, fueron niñas de mirada lánguida y triste.


Maria Callas fue la soprano más aclamada del mundo y su rostro es de sobra conocido por todos. Sin embargo, jamás fue feliz. Estaba acomplejada por su físico y se vio explotada por su familia durante su niñez para ser explotada y manipulada después por su marido. Cuando conoció a Aristóteles Onassis empezó por fin a vivir. Se pasaba el día de crucero y, en esta época afirmó: “No quiero cantar, quiero vivir.” Sin embargo, Onassis jamás se comprometió con la Callas y prefirió hacerlo con la “viuda de América”, Jackie Kennedy.


Coco Chanel, símbolo del glamour, fue, en cambio, una niña de origen humilde, que aprendió a coser en un orfanato. Sin embargo, su fuerte carácter la llevó a crear la firma de alta costura más conocida del mundo. En una época donde las mujeres se veían obligadas a llevar unos vestidos de lo más incómodo, Coco innovó la moda al hacerla cómoda y sencilla. Su frase más célebre fue: “La moda pasa, el estilo permanece.”


Wallis Simpson fue, quizás, la mujer más odiada de su época. Por su amor, el rey Eduardo VIII renunció al trono inglés. Sin embargo, Wallis afirmó: “No tienen ni idea de lo difícil y agotador que es representar toda una vida un gran amor.” Y es que Wallis no estaba de acuerdo con la abdicación del duque de Windsor y hubiera preferido ser su eterna amante.


Eva Perón fue una muchacha de origen humilde, cuyo sueño era llegar a ser una famosa actriz. Sin embargo, se convirtió en la mujer a la que toda Argentina amaba. Al casarse con el general Perón, asumió su papel en la vida pública y fue recorriendo los recovecos de su país para entablar relaciones con los más desfavorecidos. Por eso, cuando la enfermedad le arrancó la vida a Evita, toda Argentina le lloraría.


Barbara Hutton, la rica heredera, fue una mujer cuyos numerosos matrimonios jamás la hicieron feliz. Sus maridos, salvo Cary Grant, se aprovecharon de ella económicamente. Por ello, Barbara afirmaba: “Nadie me amará nunca. Por mi dinero sí pero no por mí misma. Estoy condenada a la soledad.” Para llenar esta soledad, la Hutton despilfarró su inmensa fortuna, causando un gran escándalo en la opinión pública.


Audrey Hepburn, la risueña actriz que saltó a la fama con Vacaciones en Roma, sufrió de lleno las consecuencias del holocausto. La desnutrición puso fin a su sueño de convertirse en bailarina profesional pero, a pesar de ello, la fortuna estaba del lado de Audrey. Su encanto la llevó a ser una de las actrices más queridas y valoradas de su época. Sin embargo, su mayor sueño era casarse y formar una familia. Sus hijos se convirtieron en su gran pasión y, por ellos, renunció al cine. En sus últimos años, Audrey llevó a cabo una gran labor humanitaria y confesó no encontrarse preparada para la realidad que observó en África.


Jackie Kennedy nació en un ambiente idílico, aunque pronto sufrió la separación de sus padres. Su sufrimiento no cesó al casarse con John Kennedy. A pesar de que ella lo apoyó en su carrera política, él no dejó de engañarla con numerosas amantes (entre ellas, Marilyn Monroe). El atentado ocurrido el 22 de noviembre de 1963 en Dallas marcó para siempre a Jackie, que se negó a convertirse en una eterna viuda. Por ello, se casó con Onassis, que le dio el tren de vida que ella necesitaba.

Con un estilo conciso, Cristina Morató nos permite conocer la apasionante historia de estas famosísimas mujeres, que siguen siendo iconos de la moda, la música o el cine.

Un libro muy recomendable, aunque no seáis fanáticos del género biográfico.

Mi puntuación: 8,5

Besos,
Teresa

***No suelo releer, pero he decidido volver a leer El guardián entre el centeno, uno de mis libros favoritos. Tengo muchas reseñas pendientes de las últimas películas que he visto. Cuando saque tiempo, las escribiré.***

domingo, 11 de diciembre de 2011

Imágenes de cine

Por si alguien dudaba de que el cine fuese el séptimo arte, os traigo unas imágenes de algunas películas clásicas que me parecen maravillosas. Las he encontrado en www.doctormacro.com

Audrey Hepburn y George Peppard en Desayuno con diamantes

Audrey Hepburn y Gregory Peck en un descanso del rodaje de Vacaciones en Roma

Gene Kelly y Donald O'Connor en Cantando bajo la lluvia

Hitchcock con Janet Leigh en Psicosis

Gregory Peck en Matar a un ruiseñor

Grace Kelly y James Stewart en La ventana indiscreta

William Holden y Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses

¿No es precioso este cartel japonés de Cantando bajo la lluvia?


¿Habéis visto estas películas? Espero que sí :)

Besos,

Teresa




viernes, 18 de noviembre de 2011

Un poema para el fin de semana #5


Siguiendo con la línea de poetas barrocos que inicié con Lope la última vez, traigo un soneto de Quevedo titulado Amor más allá de la muerte. El contraste entre sus poemas satíricos y sus finísimos poemas de amor es sorprendente. En este, el autor muestra su idea del amor: debe ser tan puro que pueda perdurar más allá de la muerte.



Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

¡Feliz fin de semana!
Besos,
Teresa

domingo, 6 de noviembre de 2011

El apartamento (The apartment)

FICHA TÉCNICA
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder – I.A.L. Diamond
Actores principales: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray…
Año: 1960
Duración: 125 minutos

Why do people have to love people anyway? 
Con más retraso del habitual (y del que me gustaría) traigo la reseña de El apartamento, de Billy Wilder. Esta es la tercera película que me propuse ver (mejor dicho, volver a ver) para mi monográfico del mes de octubre. Aunque la vi hace más de dos semanas, no me he puesto a escribir sobre ella hasta ahora. Estos días, con el puente de por medio, han sido bastante ajetreados. Me he ido de viaje cuatro días y eso ha hecho que se me retrase todo el trabajo que ya tenía pendiente. Así que, desde que volví, he tenido que ponerme al día. Aún me falta un poco, pero esta semana que entra espero estar más tranquila. Sin más dilación, paso a hablaros de El apartamento.

El apartamento y Rebecca fueron las primeras películas clásicas que vi. Qué diferentes, ¿verdad? Pero qué buenas ambas. Más tarde les seguirían Vértigo, Psicosis y muchas otras de Hitchcock. Sin embargo, mi afición por Wilder tardó un pelín más en surgir. A pesar de ello, creo que nunca he disfrutado tanto con una comedia como con las de Wilder (además, claro, de mi adorado Woody Allen).
Una noche fría y lluviosa en la que Baxter no puede subir a casa

En El apartamento, Wilder nos presenta a C.C. Baxter (Jack Lemmon), un hombre soltero y empleado de una compañía de seguros de Nueva York, que busca con ansiedad un ascenso. Aunque es trabajador y eficiente, sus jefes no lo valoran por su trabajo, sino por cierto servicio que les presta. Así, Baxter les ofrece su apartamento para que tengan en él sus encuentros extramatrimoniales. La vida relativamente tranquila del protagonista cambia cuando descubre que la señorita Fran Kubelik (Shirley MacLaine), ascensorista del edificio de la que está enamorado hasta la médula, es la amante del señor Sheldrake (Fred MacMurray), uno de los jefazos de la empresa.
El señor Sheldrake le pide a Baxter la llave de su apartamento

Siempre es difícil hablar de un clásico del cine y, más aún, cuando es una de tus películas favoritas. Me sucedió cuando hice la reseña de Matar a un ruiseñor y me pasa con El apartamento. Cuesta expresar con palabras el encanto de esta película y transmitir a los que aún no la hayan visto cuán necesario es que lo hagan. El apartamento es un clásico de la historia del cine, y no porque la rodara Billy Wilder o la protagonizara Jack Lemmon, sino porque es un punto de referencia para el género de la comedia. ¿Quién ha podido olvidar esa maravillosa escena en la que Lemmon se escurre sus spaghetti con una raqueta de tenis mientras canta?
Genial Lemmon

Los personajes protagonistas, C.C. Baxter y Fran Kubelik, son cándidos, dulces y sienten una gran necesidad de ser amados, lo que los lleva a situaciones un tanto peculiares. Antes de ser Irma, Shirley MacLaine interpretó a la encantadora señorita Kubelik, una ascensorista joven e ingenua que se enamora de un hombre egoísta, que no pretende nada más de ella que una mera aventura. C.C. Baxter, obsesionado por alcanzar el éxito profesional, no sabe cuánto pueden llegar a sufrir las amantes de sus jefes, hasta que descubre quién es la mujer a la que Sheldrake lleva a su apartamento. Este descubrimiento, junto a su amor por la ascensorista, llevarán a C.C. Baxter a luchar por su dignidad y a no dejarse comprar por sus jefes.
Baxter le pide una cita a la señorita Kubelik

El guión está magníficamente construido. Tras Con faldas y a lo loco, I.A.L. Diamond colaboró de nuevo con Billy Wilder para llevar a cabo esta magnífica película. El director de El apartamento tenía en mente hacer una comedia sobre este tema desde hacía mucho tiempo, pero el moralista Código Hays impedía llevar a la pantalla determinados temas, entre ellos, el adulterio, especialmente si se trataba de una forma tan abierta como en este film. Se cuenta que Wilder y Diamond también tomaron como referencia un escándalo hollywoodiense: el productor Walter Wanger disparó al agente Jennings Lang al enterarse de que tenía una aventura con su mujer, Joan Bennett. Al parecer, Lang utilizaba el apartamento de un empleado para sus escarceos amorosos.

Aunque la película tuvo un gran éxito, no estuvo exenta de ciertas críticas. Evidentemente, en la sociedad americana de principios de los sesenta, el tema del adulterio no estaba demasiado bien visto.

Como siempre, me gusta dejar un vídeo con la banda sonora de la película que comento. El tema principal de la película tuvo como título original Jealous Lover y fue compuesto en 1949 por Charles Williams. Yo os dejo esta versión.


Espero que todo el mundo se anime a ver o a volver a ver El apartamento. Creo que es perfecta para una de esas tardes-noches de fin de semana de otoño o invierno, sobre todo, si estás acompañado de una buena manta y tu aperitivo favorito ;)

Mi puntuación: 10

Besos,
Teresa

***Cuando tenga un poco de tiempo publicaré la reseña de En bandeja de plata. Este mes publicaré cosas sueltas en el blog, sin atarme a un tema concreto. Estoy entusiasmada con la lectura de Divas Rebeldes, aunque no saco demasiado tiempo para leer. Cada vez me gusta más el género biográfico, especialmente cuando se trata de la historia de mujeres de tanta personalidad como las que nos trae Cristina Morató. Ya os contaré más cuando lo termine. Tengo la intención de ver Niágara dentro de poco, ya que el comentario que me hizo Carol sobre esta película me dejó con muchas ganas.***